» MIS ÉPOCAS DORADAS COMO “COMANDO DE SELVA”

 

  • Primera Época:

Magdalena Medio (Diciembre 1978-Junio 1980)

 

  • Segunda Época:

Puerto Leguizamo (Putumayo ), (Julio 1980-Diciembre 1981)

 

Primera época: (Diciembre 1978 – Junio 1980)

 

 En el grado de Teniente de Infantería Marina, asumo el comando de la compañía Delta de “Comandos de Selva” , destacada en Puerto Galán sobre el río Magdalena dependiendo operativamente del componente Armada Magdalena medio, Barrancabermeja (Santander), agregado a su vez operativamente al comando de la Quinta Brigada del ejercito con sede en Bucaramanga, (Santander).

Esta compañía era orgánica del batallón de selva de Infantería de Marina Nº 4 con sede en Puerto Leguizamon (Putumayo), unidad donde recibían entrenamiento los infantes de marina en la especialidad de comandos de selva, una vez  recibían su entrenamiento eran destacados al Magdalena medio donde recibían un entrenamiento avanzado en la especialidad para iniciar operaciones.

Esta compañía tenía la siguiente misión:

Adelantar operaciones militares  de control de área bajo el control operacional del comando del componente armada del Magdalena medio y del comando de la Quinta Brigada del ejercito para ejercer soberanía sobre el río magdalena y sus afluentes navegables en una jurisdicción amplia desde Puerto Salgar (Tolima), hasta el canal del Dique en Bolívar, prestando a su vez apoyo operativo a las unidades tácticas del ejercito que cumplían operaciones militares a lo largo de esta jurisdicción, entre otras las siguientes:

Batallón de Infantería “Bogotá”, con sede en Puerto Berrio (Antioquia), batallón “Galán”, con sede en el Socorro (Santander), batallón de “Artillería Antiaérea Nueva Granada”, con sede en Barrancabermeja (Santander) y batallón “Santander”, con sede en Ocaña (Norte de Santander).

 

La Compañía tenía la siguiente organización:

Cuatro elementos de comandos de selva y un elemento de comando y servicios. Cada elemento de comandos de selva estaba conformado por 3 equipos de bote y cada equipo de bote por 4 tripulantes así:

  1. Un comandante de equipo de bote en el grado de cabo primero o cabo segundo de Infantería de Marina quien a su vez cumplía la función  de apuntador de la ametralladora.
  2. Un proel y  amunicionador.
  3.  Un motorista
  4.  Un auxiliar del motorista. Quien cumplía a su vez la función de apuntador de un mortero 60 milímetros.

Por norma, no se operaba con menos de un elemento de comandos de selva. Cuando no había apoyo de una patrullera naval como nodriza, se improvisaba un equipo de bote de comando que llevaba las provisiones mínimas necesarias para una operación que no podía superar los 8 días.

 

Normas de Rigor a Cumplir en Nuestras Operaciones

 

  1. La distancia de navegación que se debía conservar entre equipos de bote era la visual, o sea, que no se podía perder de vista un bote del otro para conservar la cadena visible y garantizar así una reacción instantánea y eficaz. 
  1. Cuando un bote por cualquier circunstancia tuviera que parar la marcha los otros prestaban seguridad a distancia apenas visual mientras pasaba la emergencia. 
  1. A la hora de cambuchar se escogía un sitio que ofreciera garantías de seguridad y se aseguraban bien los botes para evitar que fueran arrastrados por la corriente o que se golpearan unos con otros si quedaban muy juntos. 
  1. Cada bote pernoctaba con el motorista a bordo armado y equipado como seguridad del bote, los demás miembros del elemento cambuchaban cada equipo lo mas próximo posible a su respectivo bote, adicionalmente se prestaba el servicio de centinelas en tierra; el uso de linternas era restringido y las fogatas prohibidas.

 

Otras Consignas y Medidas de Seguridad Durante las Operaciones

  1. Era terminantemente prohibido ingerir bebidas alcohólicas durante el paso obligado por caseríos y poblaciones. 
  1. Se debía llevar un buen stock de repuestos (pasadores) para motores fuera de borda, ya que nuestro principal problema era que debido a la gran cantidad de basura, palizada y troncos que llevaban las corrientes de agua enredaban o golpeaban la propela del motor y se  rompían los pasadores dejando al motor sin marcha; el cambiar un pasador tomaba entre 10 y 15 minutos. 
  1. Cada equipo de bote llevaba una caja de herramientas para motor fuera de borda. 
  1. Cada elemento de comandos de selva estaba dotado de un enfermero de combate con su respectivo quipo de primeros auxilios.

 

Armamento

El armamento constaba de:

  • Una carabina de M1.30 como dotación individual con una carga básica de 100 cartuchos por hombre. 
  • Granadas de fragmentación de mano, dos por hombre. 
  • Una ametralladora 0.30, una por cada bote con una dotación mínima de 500 cartuchos por ametralladora en sus respectivas cananas. 
  • Un mortero calibre 60 milímetros con 6 u 8 granadas cada uno, uno por bote.

  

Comunicaciones

 

Nuestros equipos de comunicaciones eran radios S:E 125, hasta finales del año 1979, a partir del año 1980 cambiamos a radios P. R .C. 77

 

Abastecimientos

Cada bote tenia un tanque auxiliar de gasolina metálico con capacidad de 5 galones de gasolina mezclada con aceite 50, adicionalmente cada bote cargaba un bidón plástico con 15 galones de gasolina mezclada con aceite, cuya autonomía total era entre 6 y máximo 8 horas de navegación.

El reabastecimiento de combustible se hacia en la patrullera nodriza o a falta de ésta se tenia previsto el reaprovisionamiento en puertos previamente coordinado desde Barrancabermeja.

El componente Armada Magdalena medio contaba con tres patrullas de Río: ARC Carlos Galindo, ARC Fritz Hagale,  ARC Teniente Gutiérrez.

Abastecimientos Clase A.

Raciones de campaña nacionales enviadas desde Bogotá  o improvisadas en nuestra sede.

 

Botes y Motores

Al iniciar mi comando recibí dos botes de aluminio de 25pies de eslora y quilla reforzada en aluminio y un bote de comando color naranja en fibra de vidrio, con carpa tipo chalupa, 3 motores fuera de borda de 40 caballos de fuerza marca Evinrude con brazo y un motor de 75 caballos de fuerza marca Johnson para el bote de comando. Los botes de aluminio presentaban el problema de que las laminas de aluminio estaban sujetas con remaches, por la vibración durante la navegación estos se soltaban ocasionando ruidos muy molestos y las laminas sueltas, además de enredarse podían causar heridas a sus tripulantes, por otro lado estos botes eran muy pesados.

 

Recibí una compañía de Infantes de Marina comandos de selva muy bien entrenada, pero  me deprimía el hecho de no contar con una dotación de equipos que estuvieran  a la altura de la capacidad operativa que tenia esta unidad para atender el orden publico de la jurisdicción, ejerciendo la soberanía fluvial y apoyando las operaciones militares del ejercito como era nuestra misión institucional, además porque yo acababa de terminar mi ultimo curso para completar las fases que me distinguían como “comando anfibio” como lo fué el curso de reconocimiento anfibio y demoliciones submarinas, después de haber adelantado los cursos de lancero, paracaidista, instructor de policía militar y de inteligencia, me sentía altamente capacitado para llevar a cabo operaciones militares buscando el éxito para enaltecer el nombre de nuestra infantería de marina, entonces en el mes de Enero de 1979 escribí una carta dirigida al comando de la Infantería  Marina presentándole una  apreciación de lo que había encontrado al recibir el comando de la compañía, manifestándole mi decepción y desmoralización profesional por la situación de abandono y perdida de estos valores humanos que se estaban desperdiciando, solicite a su vez se nos prestara una atención especial y se nos suministraran equipos y armamento adecuados para poder cumplir cabalmente con nuestro objetivo militar ya que contábamos con un gran espíritu de combate y teníamos suficiente capacidad operativa y que seria una lastima continuar subutilizados y vegetando en el abandono en que nos encontrábamos.

Al parecer esta carta fué analizada  y tenida en cuenta, porque a los pocos días recibí respuesta del Sr. Jefe de Estado Mayor de la Infantería de Marina, quien me daba ánimo para continuar con ese entusiasmo y se me felicitaba por pensar de esa manera, luego me llamó el señor comandante de Infantería de Marina para levantarme la moral anunciándome que estaba gestionando ante el comando de la armada un presupuesto especial para la fabricación y/o adquisición de unos  botes en fibra de vidrio para dotar las unidades de comandos de selva, que igualmente se estaba haciendo la coordinación con la industria militar para adaptar las ametralladoras 0.30 a 7.62 que muy pronto me estaría llegando una comisión delegada de la industria militar para hacer el cambio de los cañones de estas ametralladoras.

 En ese mismo mes de Enero de 1979 inicié operaciones de patrullaje de control de área por el rió Magdalena, para esa época algunos delincuentes se habían sustraído 30 cajas de dinamita de la fabrica de cementos Nare en Puerto Nare (Antioquia), recibí orden de apoyar al batallón Bogota con sede en Puerto Berrio (Antioquia), en las operaciones de recuperación de este material, efectué navegación por el río Nare, mi primer éxito fué la recuperación  de 6 cajas de esta dinamita y la captura de 4 antisociales; material y capturados fueron puestos a ordenes del comando del batallón Bogota, con estos mismos 3 botes que era con lo que contaba la unidad, apoyamos operaciones del batallón Galán en el área de Cimitarra.

Aproximadamente a comienzos del mes de Febrero de 1979 recibí nuevamente una llamada vía microondas en el batallón de artillería Nueva Granada a donde me había citado previamente el señor comandante de la Infantería de Marina para felicitarme, muy complacido por los comentarios de elogio que había hecho el señor comandante de la Quinta Brigada en reunión de los comandantes de brigada en Bogota por el eficiente apoyo que estaba recibiendo el ejercito por parte de los comando de selva en la jurisdicción y me exhortaba a continuar con ese desempeño a la vez me anuncio y como efectivamente se cumplió, el envío de apoyo con material de intendencia para la compañía: uniformes, colchones, repelente para zancudos, granadas de fragmentación de mano, me impartió instrucciones  para que recibiera a una delegación de la fabrica Figlass de Medellín encabezada por el Sr. Andrés Botero, gerente de esa fabrica para que diseñáramos unos  botes livianos que cumplieran características técnicas especiales para facilitar nuestras operaciones como por ejemplo versatilidad y movilidad;  poco peso, fácil transporte, buena flotabilidad y que garantizaran el emplazamiento a bordo de una ametralladora calibre 7.62 y de un mortero de 60 milímetros. Efectivamente recibí al Sr. Andrés Botero, gerente y dueño de la fabrica de fibra de vidrio Figlass   de Medellín, diseñamos el casco del  bote, incluyendo un cajón ubicado en el centro del bote que al llenarlo con aserrín de madera permitiera el emplazamiento de una base de mortero 60, se acondicionaran cerca a la proa las bases para emplazar el trípode de la ametralladora 7.62. el casco se hacia en madera recubierto en fibra de vidrio con una eslora de 19 pies.

 Aproximadamente en el mes de Mayo de 1979 recibí en Puerto Berrio (Antioquia) los primeros 6 botes procedentes de la fabrica Figlass de Medellín, los cuales fueron trasladados en remolcador hasta nuestra sede en Puerto Galán (Barrancabermeja).

En el mes de Junio de 1979 inicie las primeras operaciones con un elemento completo de comandos de selva a bordo de estos 6 botes dotados cada uno de una ametralladora 7.62 habiendo efectuado previamente el entrenamiento y prueba de estos nuevos equipos, encontrando como observación que el recubrimiento de fibra fue muy delgado y en algunos puntos se levantaba la fibra y quedaba la madera a la vista.

Recibí orden del señor comandante de Infantería de Marina de preparar una demostración para el señor Ministro de Defensa Nacional y el señor comandante de la armada, quienes querían comprobar la eficacia de estos equipos, especialmente si garantizaban desde abordo el disparo simultaneo de las ametralladoras y los morteros, ya que se pensaba emplear un gran presupuesto del Ministerio de Defensa en la adquisición de estos botes para dotar todas las unidades de Infantería Marina que operaban en los ríos como Puerto Leguizamo, el Orinoco, Turbo, el Magdalena y Cartagena.

Para preparar esta demostración se me completó la dotación de ametralladoras ya adaptadas a calibre 7.62 en un total de 12, se me enviaron morteros 60 milímetros desde Bogota pero no contaba con las granadas para ensayarlos, tuve que pedir apoyo al comando de la Quinta Brigada de donde me enviaron inicialmente unas 30 granadas con sus respectivas espoletas y obleas, al iniciar los primeros ensayos estas no elevaban mas de 30 metros y al caer no explotaban debido a que no alcanzaban a hacer el recorrido necesario para que la espoleta se desactivara habiendo tenido que devolverlas y pedir a Bogota munición actualizada, como efectivamente recibí una buena dotación por parte de la industria militar, de granadas de fabricación reciente, se hicieron los ensayos y se llevó a cabo la demostración aproximadamente en el mes de Septiembre de 1979 en la vereda de San Luís, jurisdicción de Barrancabermeja con asistencia del señor general Luís Carlos Camacho Leiva, Ministro de Defensa Nacional, el señor Admirante Benjamín Alzate Reyes, comandante de la Armada Nacional y el señor Brigadier General Numa Pompilio Rojas Currea, comandante de la Infantería de Marina y sus respectivas comitivas acompañantes, quienes presenciaron la demostración a bordo de una patrullera naval del componente Armada Magdalena Medio. La demostración se llevo a cabo con siete equipos de bote y consistió en la toma de una cabeza de playa en una isla que se formaba en la mitad del río, disparando primero las granadas de mortero, 5 por cada mortero, luego las ametralladoras simultáneamente cuando estaban mas próximos al desembarque, luego simulamos la reacción de envolvimiento ante una emboscada y por ultimo el abandono de los botes desde la mitad del río nadando con uniforme, botes puestos y carabina terciada a la espalda, utilizando las cantimploras como flotadores hasta la orilla del río.

Ante la satisfacción total de la comitiva por la excelente demostración, fuí postulado para que me desempeñara como comandante de la escuela de comandos de selva en Puerto Leguizamo para el siguiente año.

A lo largo de todo el periodo 1979 y primer semestre de 1980 comandé múltiples operaciones de control y soberanía de los ríos de Magdalena y todos sus afluentes en apoyo de operaciones a las unidades tácticas del ejército, entre otras áreas las siguientes:

Puerto Boyacá, Puerto Nare, río Nare, Puerto Salgar, Vuelta Acuña y Caño la Rompida, río Carare y ciénegas del Opon en el área de cimitarra, Barrancabermeja, Cantagallo, río Bagre, San Pablo(Bolívar), Puerto Wilches (Santander) Cerro Burgos (Antioquia), Gamarra (Cesar), La Gloria (Cesar), río Viejo, Morales (Bolívar),  Tamalameque, Puerto Mosquitos, El Banco (Magdalena), Tiquisio y ciénegas Bocas de la Paloma, Magangue y Zambrano (Bolívar).

Experiencias Significativas

  • En un patrullaje de apoyo a operaciones del batallón Nueva Granada por el río Bagre adentro, estuvimos a punto de capturar al guerrillero del M19 Carlos Toledo Plata, habiendo encontrado su cambuche con su hamaca, libros de material de intendencia, uniformes y el decomiso de 15 carabinas de M1.30.
  • En el mismo río bagre se volteó  una lancha particular que trasportaba una patrulla del batallón nueva Granada donde se hundieron 14 fusiles G3 y se ahogó uno de los soldados de la patrulla; como apoyo de los comandos de selva buceando a pulmón libre, recuperamos los 14 fusiles en una operación que inició a las 7 de la mañana y terminamos a las 4 de la tarde, esta fue una acción de orgullo para la Infantería Marina y muy reconocida por el comandante del batallón Nueva Granada y comandante de la  Quinta Brigada.
  •  Muy cerca a Cantagallo, en el rió Magdalena, se hundió una lancha que trasportaba personal de la policía nacional en donde también nuestros comandos de selva recuperamos 4 fusiles G3.
  •  A la altura de Puerto Nare (Antioquia) un remolcador pasa por encima de una chalupa que trasportaba un cabo segundo del ejecito y 2 soldados quienes se desplazaban del comando del batallón Calibio hacia uno de los puestos destacados al otro lado del rió llamado Mucura, hicimos la recuperación de los tres cadáveres en tres días de operación río abajo.
  • Entre Gamarra Y la Gloria(Cesar) la patrullera naval  ARC Carlos Galindo, produce  un fuerte oleaje debido a su velocidad con que iba a prestar apoyo de trasporte a un personal del batallón Santander, causando el hundimiento de una lancha tipo canoa en donde se trasportaba una patrulla del ejercito compuesta por 15 hombres, habiéndose ahogado 14 miembros de la patrulla quedando un solo sobreviviente quien narró la tragedia diciendo que la patrullera de la armada no los vió porque había mucha niebla, ya que el accidente ocurrió aproximadamente a las 6 de la mañana y que el único que nadaba bien era un cabo primero comandante de la patrulla y que todos los soldados como la mayoría no sabían nadar y portaban el fusil terciado a la espalda se abalanzaron sobre él y todos se hundieron, que él se salvo porque alcanzó a garrarse de un árbol que estaba caído en el río y por ahí pudo llegar a tierra. Esta operación  de apoyo por parte de los comandos de selva contempló prestar la seguridad hasta la llegada del ejecutivo y segundo comandante batallón de “Santander” de donde eran orgánicos los soldados con sus respectiva comisión investigadora, el regreso de la patrullera hasta el sitio del accidente, los interrogatorios al comandante de la patrullera naval, al soldado sobreviviente y al teniente del ejercito, comandante de esa patrulla quien se encontraba con otra unidad en Gamarra (Cesar) esperando la patrulla que se ahogó. La operación de rescate de los 14 cadáveres nos tardó 5 días debido a que algunos no flotaron y fue necesario bucearlos, otros flotaron pero salieron muy lejos del sitio del accidente debido a la gran corriente del rió Magdalena. Llamó mucho la atención el hecho de que todos los cadáveres se recuperaron con el respectivo fusil G3 terciado a la espalda y sus cartucheras con los proveedores puestos a la cintura
  • Fueron muchos los cadáveres de particulares que tuvimos que recoger con autoridades judiciales y de policía a nuestro paso por todos los lugares donde patrullábamos.
  • Otras operaciones significativas consistieron en el decomiso de toneladas de marihuana especialmente en el área de Tiquisio, Boca de la Paloma, Magangue y el Banco Magdalena con la captura  de sus responsables.
  • Una tragedia para nuestros comandos de selva  ocurrió en el mes de Febrero de 1980 como a las 8 de la noche sobre el rió Magdalena a la altura de la desembocadura del río Cesar próxima del Banco (Magdalena),  uno de nuestros botes fue colisionado por una  gran canoa de  madera llamada el “Chivo” cargada de productos agrícolas con campesinos de la región, luego  de saltar todos los comandos de selva del bote al agua, el cabo segundo de apellido Bueno, fué atrapado por la propela del motor de la canoa particular, los compañeros del  bote logran sacarlo y con bote salen a la orilla, cuando recibo al accidentado en la orilla del río veo todas  sus vísceras afuera, procedo a inmovilizarlo introduciendo como pude todas sus viveras, lo envolví en una camisa y con dos reatas lo amarré, en una camilla improvisada lo que conduje al hospital regional del Banco Magdalena, como el pueblo estaba celebrando los carnavales no había medico ni bacterióloga, tuve que buscarlos hasta encontrarlos en una fiesta en la terraza de un hotel, los conduje al hospital para que me atendieran al herido , el  hospital no contaba con banco de sangre para la intervención quirúrgica, se me ocurrió decomisar una camioneta particular que pasaba por el lugar, recluté como15 transeúntes y los conduje al hospital para que donaran sangre para la operación del suboficial que inició como a las 12 de la noche y terminó a las 3 de la mañana, logramos salvarlo y al día siguiente como a las 3 de la tarde nos apoyó un avión de la aeronaval que lo traslado al hospital naval de Cartagena quien definitivamente se recupero satisfactoriamente.
  • Otra tragedia de relevancia para mencionar ocurrió como en el mes de mayo de 1980 cuando navegábamos por las ciénagas de Bocas de la paloma rumbo al corregimiento de Tiquisio (Bolívar),en un caño angosto con muchas curvas, en una de ellas colisionamos de frente el bote de comando a toda marcha con un motor 175 caballos de fuerza con otro bote de las mismas características que navegaba en sentido contrario al nuestro, al parecer transportaba pasajeros para Magangue contratado como servicio de taxi, como resultado al accidente los tripulantes del bote de comando sufrimos heridas leves, uno de ellos cayó al agua y flotó en una orilla como 300 metros abajo, el motorista perdió toda su dentadura delantera superior al golearse con el timón del bote, nuestro bote quedó partido en dos por la mitad, rápidamente nadando lo llevamos a la orilla para no perder ningún equipo que llevábamos a bordo; del bote particular hubo tres muertos y dos desaparecidos, este bote también quedó destruido, nos tardó un día en el sitio hasta que llegaron las autoridades judiciales para efectuar el levantamiento  de los cadáveres, hicimos la evacuación de nuestro motorista herido al hospital de Magangue donde fue satisfactoriamente atendido.
  • Como en el mes de Marzo de 1980 tuvimos que prestar la seguridad para las elecciones en la ciénaga del Opón, entramos por el río Carare hasta la ciénaga, atendimos la operación de control durante 8 días sin novedad, cuando al  termino de la operación iniciamos nuestro regreso, el río Carare se había secado, no era navegable, nos tocó con bote al hombro trasladarnos río abajo como 3 kilómetros con los 6 equipos hasta encontrar agua para navegar, si no lo hubiéramos hecho rápido el río se hubiera secado más porque el verano apenas comenzaba y ya estábamos sin provisiones
  • Como anécdota particular me conmovieron los infantes de marina comandos de selva que al salir licenciados  en el mes de Noviembre de 1979, después de la ceremonia de licenciamiento y almuerzo de compañeros no se querían ir para sus casas, era tal la motivación y mística profesional, que deseaban continuar en la institución, (lastima que en esa época no existía el servicio voluntario) hubo lagrimas de despedida.

 

Entrenamiento

Tiro:

Para nuestros ejercicios de tiro colocábamos blancos fijos con sabanas blancas contra un cerro en una de las riveras, con los botes en desplazamiento a máxima velocidad hacíamos aproximaciones disparando las ametralladoras a los blancos. Con los morteros disparábamos a objetivos bien definidos desde el bote, en ocasiones simultáneamente al fuego de la ametralladora.

 En tierra hacíamos polígono normal de precisión y lanzamiento de granada de mano.

Natación:

Practicábamos las natación sobre el mismo río Magdalena, o en algunos afluentes, vestidos en uniforme de camuflado con las carabinas terciadas a la espalda y con una cantimplora vacía a cada lado de la cintura para que cumplieran la función  de flotadores, nos prestábamos la seguridad con dos botes, uno adelante y otro atrás de los nadadores.

 

Entrenamiento Físico:

Todos los días hacíamos gimnasia y trote además del paso de una pista de infantería con obstáculos.

CONCLUSIONES

 Como conclusiones me atrevo a citar las siguientes enseñanzas: 

  1. La mística y las ganas de sacar adelante la unidad y para engrandecer el nombre institucional de la “Infantería de Marina”, nos llevó a gestionar la asignación de equipos como botes, motores fuera de borda y armas a la altura de nuestra capacidad, para operar orgullosamente como Infantería de Marina “Comandos de Selva”; porque bien hubiera podido dejar pasar el tiempo sin hacer nada para la historia aduciendo ó justificando la falta de equipos para operar y quedarnos vegetando. 
  1. Se marcó un paso importante para la historia de los “Comandos de Selva”, aquí se termino la era de los botes de aluminio y pasamos a los botes en fibra de vidrio los cuales permanecen vigentes por doce años más desde -1979 hasta 1991- operando en todas las unidades que tenían jurisdicción fluvial, entre otros: Magdalena Medio, Ríos Putumayo y Caquetá, Leticia Amazonas, Río Orinoco, Turbo Antioquia y Canal del Pique; También se dió la transformación de las ametralladoras punto a calibre 7.62 mm.

Segunda época: (Diciembre 1978 – Junio 1980) Puerto Leguizamo Putumayo

En el grado de Teniente de Infantería Marina

Recibo el comando de la escuela de comandos de selva y una compañía de instrucción y entrenamiento del batallón de selva de Infantería Marina Nº 4 en la fuerza naval del sur.

En la escuela de comandos de selva se formaban los combatientes, en ésta especialidad, cada curso se conformaba por 30 ó 40 hombres entre suboficiales en los grados de cabo primero, cabo segundo e infantes de marina. También se adelantaban cursos de formación para cabos segundos de infantería marina.

Durante el segundo semestre de 1980 se adelantaron operaciones de control de área y soberanía sobre los ríos Putumayo, desde Puerto Leguizamo hasta el Encanto y Puerto Leguizamo hasta los Puestos de Monclart,  Puerto Ospina y hasta Puerto Asis.

A comienzos del año 1981 se complicó la situación de orden público en el departamento del Putumayo, se presentó la toma de Mocoa la capital del Putumayo por parte de la guerrilla del M19, se incrementaron los patrullajes sobre el río Putumayo, incluyendo los afluentes de Piñuña Blanca y Piñuña Negra, con un elemento de comandos de selva compuesto por 6 equipos de bote, como buque nodriza nos apoyaban los cañoneros de la fuerza naval del sur: A.R.C Arauca y A.R.C Cartagena.

A mediados del año 1981 aparece la guerrilla del M19 operando sobre los ríos Caquetá y Orteguaza en proximidades de la base aérea de Tres esquinas (Caquetá), con un grupo al mando de alias “Capera Diaz”, efectuaron tomas de las poblaciones de: Solano, Granario y las Peñas (Caquetá) todas estas poblaciones ubicadas sobre el río Caquetá y Orteguaza.

El remolcador A.R.C Calibio, trasportaba las remesas para abastecer a la escuela de colonización la “Tagua” del ejército nacional, desde Florencia (Caquetá), navegando por los ríos Caquetá y Orteguaza. Siendo escoltada por una escuadra de infantes de marina al mando de un suboficial.

Hacia mediados del mes de Julio de 1981 el remolcador Calibio fue devuelto antes de la mitad del recorrido entre la escuela de colonización y la base de Tres Esquinas sin cumplir la misión de traer las remesas para la escuela, debido a que unos agentes de inteligencia del ejercito nacional le advirtieron al comandante que era un suboficial jefe de la armada, de que no continuara su marcha  porque mas adelante la guerrilla del M19 tenia instalados dos retenes y que le iban a volar o incendiar el remolcador.

Ante tal novedad, el señor Coronel comandante de la escuela de la colonización en la Tagua, reportó la situación al comando general de las fuerza militares y a su vez al comando de la armada nacional manifestando que como era posible que la fuerza naval del sur no tuviera la capacidad para apoyarlo en sus operaciones de abastecimiento, ya que no se ejercía ninguna soberanía por parte de esta institución sobre los ríos Caquetá y Orteguaza.

Inmediatamente se recibió un radiograma del comando de la armada nacional, ordenándole al comando de la fuerza iniciar operaciones para ejercer la soberanía sobre estos ríos. Aparece en la fuerza Naval del sur el Sr. General Comandante del comando unificado del sur, que tenia sede en Leticia para supervisar la orden del comando general en el sentido de que la Armada ejerciera sus tareas de soberanía sobre los ríos antes mencionados.

Coincidencialmente en esos días se cumplían unas visitas protocolarias que por tradición se hacían anualmente a los países vecinos: Ecuador, Perú, Brasil y tanto el señor comandante de la fuerza naval como el señor comandante del batallón de selva se encontraban cumpliendo estas visitas, por lo tanto se llevó a cabo una reunión de urgencia presidida por el señor General comandante del C.U.S, en donde el representante del batallón de selva era el “suscrito” en el grado de teniente. Entre los puntos que se trataron en esta reunión fue la falta de motores fuera de borda y de ametralladoras para tripular los botes, porque teníamos personal bien entrenado pero no teníamos suficientes equipos; a solicitud mía, se ordenaron trasladar los motores  fuera de borda que tuvieran disponibles los cañoneros e igualmente las ametralladoras que eran calibre 0.50 porque el batallón solamente contaba con una ametralladora 7.62, ésta reunión se termino a las 5 de la tarde y con el Sr. Comandante de la Base naval de Puerto Leguizamo personalmente recogimos los motores, las ametralladoras y munición de los cañoneros, y a bordo de un camión de la escuela de Colonización procedimos a trasladar  esa misma noche: botes, motores, armamento y equipos, a la escuela de Colonización sobre el río Caquetá. Otra decisión que se tomo en la reunión por mi sugerencia presentada al Sr. Comandante del C.U.S., fue la de crear una fuerza de tarea conjunta incluyendo personal de ejercito, fuerza aérea, e infantería de marina debiendo ser entrenada en la escuela de colonización La Tagua.

Al día siguiente de la reunión previo alistamiento se hizo una demostración con un ejercicio de tiro desde los botes en el río Caquetá al Sr. Comandante del C.U.S. y su estado Mayor; como a las 11 de la mañana después de la demostración nos disponíamos a zarpar  con el remolcador A.R.C. Calibio y un elemento de comandos de selva compuesto por 6 equipos de bote  equipados con ametralladora 0.50 y los morteros 60 milímetros.  Al momento de zarpar se presenta una novedad: el comandante del remolcador, se niega rotundamente a zarpar, él argumenta que teniendo en cuenta todas las informaciones de inteligencia que había recibido, era un suicidio cumplir esa operación. Ante de esa actitud del Suboficial, ordeno bajar toda la tripulación del remolcador, los forme en tierra, les expliqué nuevamente todo el alcance de la operación y los exhorto a que debemos cumplirla a toda costa y que “YO”  como Comandante de la operación asumo toda la responsabilidad, que si el Sr. Comandante del remolcador no quiere ir que se quede en tierra y que con el resto de la tripulación podemos zarpar, pregunto que si algún miembro más de la tripulación no quiere ir que se quede;  La reacción de la tripulación entre los cuales se encontraban unos ex infantes de marina fue de apoyo total. Y embarcamos rápidamente para iniciar una operación enviando tres botes de avanzada, conservando distancias visuales, en el centro el remolcador y en la retaguardia otros tres botes conservando sus distancias ordenadas.

Cuando se inicia el zarpe, mi nueva sorpresa fue que el comandante del remolcador estaba a bordo en el puente de mando reclamándome que él era el comandante y que yo no le podía usurpar su mando, entonces le dije que no había problema, que reasumiera el mando del remolcador y zarpáramos ya; Efectivamente zarpamos y en horas de la noche sobrepasamos los supuestos sitios en donde nos tenían las emboscadas sin ninguna novedad, como a la 1 de la mañana llegamos a la base de Tres Esquinas y los centinelas de la base nos recibieron con ráfagas de fuciles y ametralladoras porque no estaban informados de nuestra llegada, afortunadamente a través de un megáfono portátil logre persuadirlos que se trataba de personal de Infantería de Marina, pernotamos esa noche en la base y al día siguiente zarpamos nuevamente por el río Orteguaza rumbo a Larandia cerca de Florencia, en nuestro recorrido encontramos varios muertos flotando en las orillas maniatados y con signos de tortura, pasando por Peñas Blancas encontramos en diferentes sitios banderas del M19 izadas y unos letreros en donde se nos amenazada si continuábamos la marcha, hicimos un registro de área, recogimos las banderas y llegamos a nuestro destino sin ninguna novedad.

Al regreso con la remesa de la escuela de colonización, encontramos nuevamente  muchos letreros de advertencia que no debíamos navegar sobre el río Orteguaza, impartí instrucciones y motivación al personal y regresamos a la escuela de colonización sin ninguna novedad. Cundo me le presente al Comandante de la escuela de colonización para darle parte de la misión cumplida, él me hizo una revista de verificación para confirmar si estábamos completos, si no nos faltaba nada, porque según él, las informaciones eran muy serias que efectivamente si habían retenes y emboscadas del M19 esperando nuestro paso.

Posteriormente a lo largo de 2 meses más hice unas 4 operaciones  de apoyo para las remesas completamente exitosas.

Como a fines de septiembre del mismo año, por orden del comando de la Armada yo debí trasladarme a la zona sur  del país (Neiva, Huila y Florencia) a reclutar un nuevo contingente para el batallón de selva con la consigna de seleccionar bien al personal, de acuerdo con el perfil que yo muy bien debía conocer, en ese momento ya terminaba el entrenamiento de la fuerza de tarea conjunta  para iniciar las operaciones sobre el área de Solano, Granario, Peñas Blancas y Caucayá. Le entregué el comando de la operación fluvial con el elemento de comandos de selva al Sr. Subteniente de Infantería Marina José Alzate, quien acababa de terminar el entrenamiento con la compañía de la fuerza de tarea conjunta.

Luego continuaron unos episodios que los va a narrar el Sr. Coronel Julio Cesar Carranza Alfonso, quien se desempeñaba para la época como comandante del batallón de selva N° 4.   

CONCLUSIONES

  1.  Aquí también se demostró el compromiso y amor por la “Infantería de Marina”, haciendo uso de la recursividad, buscando la integración y articulación institucional, se llegó a comprometer a las tres fuerzas: Armada parte Naval con Infantería de Marina, Ejercito Regular con ingenieros militares y Fuerza Aérea Colombiana; primero para destinar motores fuera de borda, ametralladoras pto 50 y munición de los cañoneros, “Para los Comandos de Selva”, el ejercito colocó transporte terrestre, la Infantería de Marina su personal entrenado y los botes, así se pudo sacar en alto el nombre de la Armada Nacional y de la Infantería de Marina dando inicio a una operación que marcó la historia institucional en la región de los ríos Caquetá y Orteguaza.
  2. Se puso en práctica la modalidad de operaciones militares conjuntas, con una fuerza de tarea, compuesta por las tres fuerzas militares cuyos resultados fueron importantes y actualmente cobra vigencia ésta modalidad de operaciones.
  3. Igualmente si no sale a flote el gran espíritu de combate de un miembro del  batallón de selva que con su iniciativa presentó ideas que fueron acogidas por el comandante del comando unificado del sur, éste paso importante no se hubiera dado, porque como en el caso anterior muy bien se ha podido decir: No tenemos motores, No tenemos armamento apropiado, No podemos hacer nada y posiblemente se hubieran tomado otras medidas, dejando pasar ésta gran oportunidad de demostrar nuestras condiciones y capacidades de excelentes combatientes “Comandos de Selva”.

 

BIBLIOGRAFIA

Experiencias Personales en las operaciones de rutina:

Magdalena Medio, desde Diciembre 1978  a  Julio 1980.

Puerto Leguizamo: Río Putumayo, Ríos  Caquetá y Orteguaza, desde Julio 1980  a  Diciembre 1981.